Hola queridos amigos,
Les escribimos desde Liberia para poder compartir con ustedes lo que ha sido nuestra experiencia estos días.
Para empezar llegamos hace dos semanas a Monrovia y nos recibieron dos compañeras de trabajo, la primera impresión que tuve durante el camino fue ver los puestos de control de las naciones unidas que existen alrededor de Liberia, luego me impresiono que la geografía se parecía mucho a la de Ecuador, sobre todo la zona de Machala, Santo Domingo, bueno por ahí mas o menos.
Nuestra casa es grande y la zona donde estamos esta muy bien, cerca tenemos una de las residencias del consulado de Nigeria, lo bueno es que siempre hay militares rondando. En Liberia no hay luz ni agua, tenemos un generador que; durante la mañana lo utilizamos para trabajar y durante las noches lo encendemos desde las 7 hasta las 10:30. A esa hora recogemos agua en un tanque grande que tenemos para poder bañarnos, cenamos y luego a dormir porque se va la luz.
El clima en Monrovia es bastante húmedo, la ciudad es como Portoviejo mas o menos de desorganizada, tiene una calle principal que es la única que esta asfaltada y que te lleva hacia el centro de la ciudad. A mi me ha tocado ya recorrerme casí toda la ciudad porque como tengo que hacer todas las compras para los proyectos he tenido que ir a visitar proveedores. Aquí los que se están haciendo el billete son los Indios y los Libaneses, porque son los dueños de la mayoría de los comercios.
El coste de la vida es demasiado caro aquí, las casa, la comida, este país prácticamente se esta sosteniendo solo por el súper contingente de naciones unidas que vive aquí y por las ONGs. Este país es uno de los mas ricos del mundo, aquí es como en Ecuador, la tierra es súper fértil, pero además tiene minas de diamantes y muchos minerales más. El sueldo mínimo para una persona son 30 dólares americanos y la verdad que con eso la gente se muere de hambre.
Yo trabajo con un señor que se llama Patrick, es Liberiano y aunque les pagan a ellos un sueldo mas justo que el legal, para mi sigue siendo súper bajo sobre todo por la realidad de la gente. El vive muy cerca de donde estamos nosotros, su casa es de caña con plásticos, tiene nueve hijos y la verdad que cada vez que le tengo que decir que me voy a almorzar, se me parte el corazón el saber que el solo come una ves al día, yo se que eso pasa mucho en Ecuador también pero nunca había tenido a alguien tan cercano que pase por esa situación. Yo lo aprecio mucho a este señor y además estoy tratando de enseñarle lo que yo puedo hacer y además aprender de él.
Esta semana hemos ido a recorrer Liberia con Daniela y con Alberto Plaza, el Jesuita director del país, el primer destino fue Vonjama, esta ciudad queda al norte de Liberia casi frontera con Guinea, las primeras cuatro horas fueron por un camino medio asfaltado y las otras cuatro horas fueron por caminos de tierra. Durante los días que estuvimos ahí pudimos ir a ver alguno de los proyectos que tiene ellos, uno es el de entrega de alimentos del programa mundial de alimentos, fuimos a varias escuelas, porque estos alimentos son para motivar a los niños que vayan a la escuela. Lo primero que vimos fue una casita de unos 50 metros cuadrados, toda de caña con cerca de 50 alumnos sentados en donde podían, para recibir las clases, además estaban las mujeres del pueblo cocinando con leña la comida afuera. Luego hemos visto otros proyectos de reconstrucción de escuelas. Me dio mucha impotencia ver como vivían y ver como tienen que recibir alimentos sabiendo que es un país súper agrícola pero que para variar esta en manos de pocos y esos pocos no dejan que la tierra sea cultivada para poder alimentar a la gente.
El siguiente lugar donde fuimos se llamaba Saclepea, este lugar hay una pareja de portugueses que están a cargo de un campo de refugiados y que llevan proyectos de formación profesional y técnica, la verdad es que ha sido especial ver como la gente esta desesperada por aprender algo para que luego eso pueda ser el sustento de ellos y de sus familias, es un proyecto muy bonito.
Finalmente fuimos el jueves a Tappita, que es un pueblo donde están trabajando una hermana Franciscana y un Hermano jesuita, ahí tienen proyectos agrícolas y también de reconstrucción de casas y de escuelas.
La verdad es que haber ido a estos lugares ha significado que mi trabajo tenga más sentido, he podido ver la realidad de la gente que vive fuera de la capital y como están abandonados por el gobierno, a veces pienso que nuestro país podría estar en las mismas condiciones y eso me cuestiona mucho sobre las desigualdades sociales y económicas que existen.
He tratado de poner mis sentimientos y mis recuerdos en palabras pero ha sido muy difícil, continuaremos escribiendo cada dos semanas, a partir de esta semana ya se termino la inducción y ya nos meteremos de lleno al trabajo. Por favor pongannos en sus oraciones para que este camino lo podamos recorrer de la mano del buen Padre.

Besos
Dany Y RHO

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